Qué cambia con un VPS
Un VPS es una máquina virtual dentro de un servidor físico: comparte el hardware con otras, pero tiene su propio sistema operativo y una cantidad asignada de memoria, procesador y disco. Por eso el vecino ruidoso del hosting compartido deja de afectarte tanto, y puedes instalar lo que necesites: una versión concreta de PHP o de Node.js, contenedores, una base de datos propia o tareas en segundo plano. Lo que cambia, sobre todo, es la responsabilidad: si el plan no es administrado, cada actualización, cada regla de firewall y cada respaldo dependen de ti o de quien contrates. La mayoría de nuestros proyectos no lo necesita: los sitios en WordPress y PHP funcionan en un servidor compartido, los de Next.js en Vercel y las aplicaciones en Firebase. Un VPS entra cuando una aplicación pide software o capacidad que esas opciones no dan.